Científicos italianos identificaron en estudios experimentales hechos en ratones un nuevo enfoque que podría frenar la afección neurodegenerativa al inhibir una enzima cerebral mediante un fármaco, abriendo nuevas vías terapéuticas.
El Alzheimer es un trastorno progresivo que causa la degeneración y la muerte de las células cerebrales. Es la causa más común de demencia, un deterioro continuo en el pensamiento, las habilidades de comportamiento y sociales que interrumpe la capacidad de una persona para funcionar de manera independiente. Hasta el momento no tiene cura, pero un futuro tratamiento para la enfermedad de Alzheimer podría provenir de un espray nasal.
Así lo determinaron de forma experimental investigadores de la Università Cattolica y de la Fondazione Policlinico Universitario A. Gemelli IRCCS, de Italia.
El equipo de investigación dirigido por el profesor Claudio Grassi, director del Departamento de Neurociencia, y el profesor Salvatore Fusco, asociado en Fisiología, encontraron que inhibiendo la enzima cerebral S-aciltransferasa (zDHHC) mediante un fármaco en espray nasal, podrían contrarrestar el deterioro cognitivo y el daño cerebral típicos del Alzheimer. El estudio se publicó en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).
Los científicos investigaron el curioso vínculo entre esta enfermedad neurodegenerativa y la resistencia a la insulina, que a veces hace llamar al Alzheimer “diabetes tipo III”.
La fisióloga de la Universidad Católica de Milán Francesca Natale y sus colegas encontraron un exceso de una enzima clave en los cerebros post mortem de pacientes con Alzheimer, llamada S-aciltransferasa. Y descubrieron que concentraciones más altas de esta enzima se asociaban a un peor rendimiento cognitivo.
Enzimas y proteínas
Investigaciones anteriores habían comprobado que la resistencia a la insulina puede influir en la cantidad de estas enzimas S-aciltransferasas en el cerebro.
La enzima normalmente une las moléculas de ácidos grasos a los grupos de proteínas beta-amiloide y tau aunque en personas con deterioro dependiente de la resistencia a la insulina cerebral (BIR, por sus siglas en inglés) el proceso puede salirse de control.
“En este nuevo estudio, demostramos que en las primeras etapas del Alzheimer, cambios moleculares que se asemejan a un escenario de resistencia a la insulina en el cerebro causan un aumento de los niveles de la enzima S-aciltransferasa”, dijo el neurocientífico Salvatore Fusco, al explicar cómo estas enzimas luego alteran la función cognitiva y las acumulaciones anormales de grupos de proteínas.
La beta-amiloide y la tau son proteínas naturales que aumentan en los cerebros de los pacientes con Alzheimer a medida que la enfermedad progresa.
“La beta-amiloide produce placas en el cerebro y tau causa enredos”, explicó la Clínica Mayo en una nota reciente en Infobae.
Además de interrumpir la comunicación entre las células cerebrales, se cree que las placas activan células inmunitarias que desencadenan inflamación dañina. El resultado final de estos cambios es la muerte celular.
Hacia nuevas opciones de tratamiento
Natale y su equipo desactivaron la función de la enzima S-aciltransferasa en ratones modificados genéticamente para padecer la enfermedad de Alzheimer.
Los síntomas del Alzheimer se redujeron tanto si la enzima se desactivaba genéticamente como si se contrarrestaba con un agente administrado mediante un aerosol nasal. Cada tratamiento también pareció ralentizar la neurodegeneración y prolongar la esperanza de vida de los roedores.
El equipo no detectó ningún efecto en ratones normales que recibieron el mismo tratamiento.
El agente activo del aerosol nasal, el 2-bromopalmitato, conlleva un alto riesgo de interferir con varios procesos, lo que lo hace inseguro para las pruebas en humanos. Pero el equipo tiene la esperanza de que se pueda identificar una alternativa, ahora que tienen un objetivo específico.
Se necesitarán más estudios antes de que los investigadores puedan determinar si esta es una táctica segura.
Fuente: Infobae
