Lautaro Pereyra | AFP

Cuando el partido se moría en Núñez, el ingresado Lautaro Pereyra clavó el empate para rescatar un punto de oro tras el gol inicial de Vinicius. Con este resultado, el Millonario se mantiene en la cima de su zona y quedó a un paso de sellar la clasificación directa.

Cuando el partido se moría, apareció la mística del Monumental. En un final para el infarto por la fase de grupos de la Copa SudamericanaRiver reaccionó a tiempo y rescató un empate agónico 1-1 frente a Red Bull Bragantino.

El encuentro se había presentado sumamente cuesta arriba para el Millonario, que venía con el envión anímico alto tras eliminar a Rosario Central en las semifinales del plano local. El juego aéreo volvió a ser un dolor de cabeza y, a los 34 minutos de la primera mitad, el defensor brasileño Alix Vinicius conectó un certero testazo para poner en ventaja a la visita.

Cuando se jugaban los instantes finales y la muralla brasileña parecía no romperse, la pelota le quedó al ingresado Pereyra. Con una enorme templanza pese a su juventud, el juvenil definió con alma y vida para vencer la resistencia de Cleiton, desatando la locura contenida de las miles de almas que colmaron el Monumental y decretando el 1-1 definitivo.

Gracias al gol agónico de Pereyra, el Millonario sumó un punto de oro que le permite estirar su racha positiva en casa y, fundamentalmente, sostenerse en lo más alto de la tabla de posiciones de su grupo.

De esta manera, River llegará al próximo y último partido de la fase de grupos con el panorama totalmente a favor: definirá nuevamente ante su gente con la gran oportunidad de abrochar el liderazgo absoluto y el boleto directo a los octavos de final del certamen continental.

Fuente: 442 | Perfil

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