“Cara de cortisol” se popularizó en redes sociales como un supuesto efecto del aumento de la hormona en el organismo. Sin embargo, los expertos señalan que los factores desencadenan la hinchazón facial son múltiples.

Bajo hashtags como “cara de cortisol”, “cara de luna” o “cara de cortisol antes y después”, millones de usuarios comparten videos que muestran transformaciones faciales, alegando que la hinchazón y redondez del rostro pueden revertirse con prácticas como el yoga facial, la hidratación o los masajes con piedras de jade.

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Con frases como “no eres fea, solo tienes cara de cortisol”, muchos influencers popularizan un término que describe el efecto del estrés crónico en la apariencia facial. Sin embargo, médicos y especialistas advierten sobre la falta de evidencia médica y la necesidad de entender mejor este fenómeno, en el cual intervienen diversos factores.

Qué es el cortisol

El cortisol es una hormona producida por las glándulas suprarrenales, que el cuerpo libera ante situaciones de estrés o bajos niveles de glucocorticoides en sangre.

Entre sus principales funciones, el cortisol regula el metabolismo, controla la inflamación y mantiene la presión arterial. Aunque su papel en situaciones de estrés es esencial para proporcionar la energía necesaria en momentos de emergencia, los niveles elevados y prolongados de cortisol pueden tener efectos perjudiciales.

Los expertos coinciden en que el cortisol crónico puede llevar a la acumulación de grasa en el rostro, abdomen y cuello, además de provocar acné y una pérdida de colágeno que acelera el envejecimiento facial.

A pesar de la popularidad del término “cara de cortisol”, los especialistas advierten que el cortisol no es el único responsable de la hinchazón facial.

Recomendaciones para estabilizar los niveles de cortisol

Los expertos sugieren que reducir los niveles de cortisol puede ayudar a minimizar sus efectos visibles en la piel.

Recomiendan incorporar alimentos antiinflamatorios y ricos en triptófano, como los carbohidratos complejos y el magnesio, que ayudan a regular el azúcar en sangre y a mejorar la producción de serotonina, reduciendo el impacto del estrés en el cuerpo.

Por su parte, Fischer aconsejó prácticas de bienestar como la meditación y la introspección para reducir el estrés, priorizando “un cambio profundo en el interior” que se refleje en una piel más saludable.

Por último, la cosmetóloga española Raquel González sugirió además el uso de cosméticos calmantes, como aquellos que contienen niacinamida, y el masaje facial, que ayuda a descongestionar el rostro, promoviendo una mejor circulación y una apariencia más tersa y rejuvenecida.