Lic. Martín Vega

Docente rural, asesor legislativo y candidato a diputado provincial, Martín Vega comparte su visión sobre el arraigo, la militancia y el desafío de construir oportunidades para que los jóvenes se desarrollen en su tierra.

Martín Vega, nacido en Chauchillas y actualmente asesor en el Concejo Deliberante de La Banda, se presenta como candidato a diputado provincial con una convicción clara: representar a los jóvenes que sueñan con crecer y aportar en su lugar de origen.

“Mi hijo es mitad chauchillero y mitad bandeño”, dice con orgullo, aludiendo a su vínculo afectivo y laboral con ambas localidades. También menciona a Brea Puñuna, donde cumple funciones como profesor itinerante del colegio secundario. “Es un honor representar estos tres espacios. Uno trata de ser la voz de los jóvenes profesionales, de quienes quieren quedarse en su tierra y desarrollarse allí”.

Para Vega, el gran desafío de la política santiagueña es lograr que el conocimiento y el talento local se vuelquen a la comunidad. “Las transformaciones vienen con la educación, pero también con la militancia. Hay que creer en lo justo, involucrarse, participar para generar oportunidades reales”.

Su testimonio refleja un compromiso que trasciende la candidatura. “Más allá de asumir una banca, hay que seguir trabajando, seguir militando. Para mí, volver a aportar a mi pueblo como educador y como político es un honor y un compromiso tremendo”.

Entrevista completa

—Licenciado Vega, usted nació en Chauchillas y hoy enseña tanto en su pueblo natal como en la escuela rural de Brea Puñuna. ¿Qué aprendizajes le ha dado esa doble pertenencia entre lo urbano y lo rural?

Vega: La verdad que ese aprendizaje entre lo urbano y lo rural, como decías, es algo que permite dimensionar lo que es la provincia, ¿no? Yo he vivido en Chauchillas hasta los tres años, y luego me he ido a vivir donde vivo actualmente: en el barrio Borges, en donde alquilo y tengo mi familia, tengo mi señora y un nene de siete meses.

Actualmente soy profesor en el agrupamiento de Chauchillas, específicamente en Brea Puñuna, y la verdad que esto del aprendizaje rural y urbano… uno, sobre todo, trata de mantener las tradiciones y la cultura, y que también nuestro pueblo progrese: que haya educación, que haya agua, que haya seguridad, que haya también centros de esparcimiento, que la gente pueda pasear con su familia. Y mi vida en lo urbano también habla de que, como por ahí vemos algunas zonas más desarrolladas que otras, entonces tiene que haber, de alguna u otra manera, un desarrollo equitativo. Y es algo que desde nuestra plataforma planteamos: más federalismo. Muy bien que las ciudades de capital, donde uno vive —Las Termas y otras más— estén muy desarrolladas, pero ¿qué pasa con los demás, ¿no? La Banda, por ejemplo, que sufre de discriminación en cuanto a sus recursos, y los demás pueblos que también les falta mucho desarrollo, ¿no? Entonces creo también que tiene que haber mayor equidad para que la gente pueda tener todas las oportunidades. Y estamos en un tiempo donde la gente —mejor dicho, desde 2023— plantea nuevas figuras y una nueva forma de hacer política.

—¿Cómo influyó su formación como historiador en su visión de la educación pública y en su decisión de escribir sobre ella?

M. V.: Desde el rol de uno como profe, licenciado en historia, investigador, ha influido mucho porque, sobre todo, uno ve los modos de relaciones, de procesos, de dinámica del sistema educativo argentino: las negociaciones, los conflictos, los modos de organización.

Creo que cuando uno trata de escribir sobre educación, viniendo de la historia, busca que siga siendo un igualador social, un ascensor social, que se fomente esa cuestión de igualdad para todos. Siempre recuerdo a Emilio Cajal, que ha sido uno de los creadores —si no el creador— de la itinerancia en el 2008, siendo Chauchillas una de las primeras, la primera si no me equivoco. Era una gran deuda que había aquí, y ojalá pronto haya también un profesorado o un anexo universitario en la zona, que es tan necesaria.

—¿Qué valores heredó de sus padres chauchilleros y cómo se reflejan en su compromiso político actual?

M. V.: Mis padres son nacidos y criados en Chauchillas: Daniel Vega (gastronómico) y Marta Romano (profesora). De ellos he heredado tres cuestiones fundamentales. Sobre todo, la solidaridad: el ayudar al otro, el estar cerca y, a la vez, empatizar. Como segunda característica, empatizar con el otro en el sentido de reconocerlo, de saludarlo. Hay una cuestión muy importante que remarco yo y lo veo en mis alumnos: es la educación del saludo. Cuando voy a zonas rurales, el saludo siempre está. Y vemos que en lo urbano la gente vive en su mundo, aislada con su celular, agachando la cabeza. En la ruralidad te saludan todos: desde que entro al pueblo en mi moto, o cuando voy con un compañero o en el auto, te saluda todo el mundo. Desde el de Villa Jiménez, el de Barrio Catamarca, Rodeo, Roja, el nuñero, el chauchillero, el mirandeño, el sauzalero, y la gente de Brea, ¿no?

Entonces, esa empatía, ese saludo, esa educación, también heredado junto con la solidaridad que te decía. Y también la otra cuestión: la conciencia de clase, ¿no? La conciencia social, de saber a qué clase pertenece uno: a la clase trabajadora, a la clase media-baja, baja, como quieras decirle. Y que, en base a eso, también uno respeta los intereses, ¿no? Uno tiene que entender que tenemos que, de alguna u otra manera, lograr esa igualdad, esa equidad de recursos con las clases más pudientes, ¿no? Que las clases más pudientes son las menos solidarias, las menos empáticas, pero las que sí tienen conciencia de clase, porque siempre luchan por sus intereses. Nosotros, como clase trabajadora, tenemos que —y por eso uno es peronista también— porque, si bien en casa no se hablaba tanto de peronismo, las raíces son esas. Sobre todo por mis abuelos, maternos y paternos. Pero siempre ha estado claro que el peronismo es el único que puede realmente distribuir la riqueza en favor de los trabajadores.

—Usted ha escrito sobre políticas públicas. ¿Qué reformas considera urgentes para mejorar la calidad educativa en zonas rurales como Brea Puñuna?

M. V.: Brea Puñuna es parte de la itinerancia desde hace 15 años, más o menos. Primero había arrancado en El Puesto de El Sauzal, y luego se corrió hasta la localidad actual. Pienso que ha evolucionado mucho, porque hubo refacciones en el edificio en el año 2021. Era un edificio bastante viejo, abandonado, que fue refaccionado en 2021 por el gobierno de la provincia, lo cual es valorable. Actualmente contamos con acceso a agua de red, a conectividad, a internet, a los alimentos proteicos del TecnoFood. Así que, digamos, se ha mejorado bastante el cimiento.

Pero bueno, todavía falta, ¿no? Nos falta todavía la cuestión de infraestructura vial. Necesitamos que la ruta 9 vieja, que pasa cerca de Quenti Taco, también sea pavimentada, porque se ha enripiado, pero luego se deforma. Entonces necesitamos, cuanto antes, también el pavimento de la ruta 9 vieja. Y, a la par, también que las escuelas, todas las itinerancias, tengan su aire acondicionado. Completando esas cuestiones de infraestructura, creo que estaremos en presencia de los pilares básicos, ¿no?

Luego sí, podremos soñar con una cuestión también de empleo en la zona, ¿no? Que haya también empleo en un proyecto público-privado, digamos, para que la gente no migre, para que la gente se asiente. Porque también esas comunidades se pueden ir perdiendo, y los chicos pierden la oportunidad de educarse en la zona. Creo que, con esas cuestiones básicas, habría un gran cambio significativo en la calidad de vida de los pobladores.

—¿Cómo imagina una política educativa que integre saberes locales, tecnología y equidad territorial? ¿Qué rol deberían tener los docentes en la construcción de políticas públicas provinciales?

M. V.: Imagino una política, primero, de la democratización desde el saber, de la participación y el pensamiento crítico. El rol docente es clave en la participación. A ver, tenemos un Consejo General de Educación intervenido. Entonces, desde el vamos, necesitamos primero el llamado a elecciones, que se pueda competir, que el gremio ganador esté en la mesa de diálogo, que se discuta la paritaria, que tengamos, sobre todo, una paritaria docente propia. Creo que es algo muy importante.

Entonces, desde ese punto, la democratización del saber, las habilidades blandas y la participación de la comunidad creo que van a integrar eso que vos me mencionabas en la pregunta. Y el rol docente, sin duda, es —a ver— predicar con el ejemplo. Pero, ¿cómo puede el docente enseñar participación ciudadana, democratización, pensamiento crítico, habilidades sociales, si tiene un consejo intervenido, si no salen horas, si no salen cargos, si no se habilitan concursos para rector, si no se habilitan concursos para analista? Porque, si no, queda en una gran hipocresía.

Creo que la base de cimiento está, como te decía: que una escuela tenga conectividad, que tenga agua, que tenga rutas cercanas. Está bien que tenga alimentos proteicos, excelente. Pero falta mucho. Esos son pisos mínimos. Para lograr una excelencia, tenemos que salir de ese piso mínimo y empezar a complementar, a seguir enriqueciendo nuestra educación.

—Desde su rol como asesor en la municipalidad de La Banda, ¿qué experiencias de gestión cree que pueden escalarse a nivel provincial?

M. V.: Yo creo que, a nivel provincial, podemos hacer mucho. Nosotros, en el Consejo Deliberante, tenemos un observatorio de juventud y familia, que surge como caja de resonancia. Creo que la juventud en Santiago ha quedado muy de lado. Por eso, quizás, el triunfo de Milei en 2023. Ni hablar también de los jóvenes profesionales, la falta de oportunidades.

Entonces, ese observatorio sirve mucho para trabajar. Nosotros hemos trabajado en La Banda con capacitaciones, con charlas, con acciones solidarias. Eso también ha hecho escuchar un poco a las juventudes. Si bien dice «juventud y familia», más que todo es para los jóvenes, y a qué políticas o qué ordenanzas municipales se puede llevar a cabo con todas sus limitaciones, por supuesto, a nivel provincial se podría hacer más. Soñar con un ministerio de la juventud o una secretaría fuerte de la juventud a nivel provincial. También nos gustaría tener un ministerio de economía popular y emprendedurismo, creo que también es clave, con las tecnologías se va desarrollando eso y lo vemos a eso también, mucho desempleo es contenido de esa manera, de ese trabajo informal, tanto de reciclaje como de vender tortas o ropa en Facebook, en Marketplace. Así que eso ¿no? y también tener un observatorio de patrimonio histórico, de seguir revalidando lo nuestro, de nuestro turismo religioso, nuestro turismo local. Nosotros en La Banda, si Dios quiere y ojalá se de, hay un proyecto para que sea el santuario primado de Santiago Apóstol, que es el único santuario en toda la provincia de nuestro patrón y está en La Banda, entonces también por qué no seguir trabajando en lo turístico. Entonces hay muchas cuestiones, ¿no? Eso que estaba hablando de los observatorios, de las secretarias y ministerios, esta cuestión de seguir explotando lo turístico a través del conocimiento histórico, de lo social. Creo que hay mucho, hay mucho por hacer en la provincia.

—¿Qué lo motivó a sumarse al Frente Unidos para el Futuro y qué lo diferencia de otras fuerzas políticas en esta elección?

M. V.: Lo que diferencia a Frente Unido por el Futuro, y es lo que me termina de convencer para sumarme a la propuesta y aceptar la candidatura, es básicamente la participación. Esa participación te permite tener espacios para poder plantear qué necesita la provincia, desde la mirada de la juventud, de una juventud profesional, de un docente rural, y que esa participación no quede en la nada, como pasa en otros partidos, sino que tenga una agenda: que después se hagan políticas públicas, se cree un observatorio, se organice una feria del libro, se impulsen determinados proyectos para el empleo de jóvenes.

Entonces, todas esas cuestiones son lo que lo hace diferente, y eso termina marcando una agenda. O sea, pasamos de espacio a agenda, y pasamos también a una narrativa. Todo eso construye una identidad propia del partido, porque nosotros somos un peronismo, somos peronismo.

Entonces, como peronista, parte de este movimiento y de esta diáspora de jóvenes que militamos, que trabajamos y queremos un Santiago, un país mejor, queremos canales de participación, que quizá hoy el partido —el Partido Justicialista— no los tiene. Pero el movimiento justicialista es enorme. Aquí hay muchas propuestas dentro del justicialismo: hay tres, cuatro partidos que van por fuera del PJ, dentro del movimiento. Uno somos nosotros, que nos caracterizamos por trabajar mucho el federalismo, la equidad y el desarrollo local.

Eso es lo que me termina inclinando a participar siempre en este frente. Nosotros somos un partido de pluralidad: se escucha desde el que más trayectoria tiene hasta los más jóvenes, y eso es lo que termina seduciendo.

—¿Cómo evalúa la propuesta de Roger Nediani en términos de federalismo, equidad y desarrollo local?

M. V.: Con respecto a la propuesta de Roger Nediani, hablamos de federalismo, equidad y solución local. Me atrevo a decir que es la única que trata estos conceptos de manera profunda. Porque sí, algunos partidos te hablan a través de videítos y de poner polos industriales en los extremos de la provincia, pero dejan de lado que el federalismo va de acuerdo a la equidad. ¿Por qué? Porque vemos a muchos políticos que hablan de federalismo “boca afuera” a nivel nacional, pero adentro muchos son unitarios: concentran el poder y distribuyen de acuerdo al color político.

Entonces, si hablamos de federalismo, de poder trabajar con todas las ciudades y departamentos de la provincia, hablamos de equidad, porque le vamos a dar a cada uno lo que le permita desarrollarse y lo que corresponde también según la ley. La provincia tiene una gran deuda histórica con La Banda, por un fallo que dice que se debe actualizar la coparticipación. Y eso es una gran deuda que tenemos de reparación histórica con la ciudad de La Banda. Eso va a generar equidad.

Entonces, para que haya federalismo, tiene que haber equidad de recursos. Estos conceptos y esta cuestión de crecimiento no la habla ningún candidato, ni siquiera el oficialismo. Y entrando a lo que es desarrollo local, creo que es importante trabajar con cuestiones primordiales como el agua. Por ejemplo, trabajar mucho lo que es el río Salado: hacer acueductos, canales. Es muy importante esa zona, que por ahí es olvidada. Se habla del Misky Mayu, del río Dulce, y no del Cachi Mayu, que es el Salado.

Hay algo que también hay que hablar, y es de actualizar las leyes de promoción industrial, que han quedado un poquito obsoletas. Actualizarlas con todo esto de la tecnología, de la IA, de la robótica, de los software. Actualizar eso y tratar de dar, básicamente, corredores industriales para que las empresas puedan comenzar a trabajar. Básicamente, esa es una de las grandes cuestiones que trabaja Roger Nediani, y creo que es una plataforma muy interesante.

—¿Qué significa para usted representar a comunidades como Chauchillas, Brea Puñuna y La Banda en la Legislatura provincial?

M. V.: La verdad que representar a lo que es Chauchillas —donde uno es—, la ciudad capital, La Banda —donde uno trabaja—, bueno, mi hijo es mitad chauchillero y mitad bandeño, por así decirlo, y Brea Puñuna —donde uno cumple su labor—, la verdad que es un honor. Sería un honor, porque uno trata de ser la voz, como te decía anteriormente, de los jóvenes, de los jóvenes profesionales, jóvenes que puedan tener oportunidades, que se puedan quedar en su tierra.

Creo que ese es el gran desafío de la política santiagueña desde siempre: que la gente pueda desarrollarse en su pago, en su lugar de nacimiento, en su lugar de origen. Y, a la vez que pueda desarrollarse, también permitirle que ese recurso humano, ese conocimiento, se vuelque a la comunidad.

Para mí es un honor haberme criado, nacido en Chauchillas, y volver de alguna u otra manera a aportar al pueblo en mi lugar de educador, y por qué no, desde lo político. Así que, desde ya te digo que es un honor y un compromiso tremendo, porque esto no termina aquí. Más allá de que uno pueda asumir una banca, hay que seguir trabajando, seguir militando, como siempre lo he hecho.

Creo que las transformaciones vienen con la educación, y se dan con la educación. No solamente con la educación, sino también con la militancia, con creer en lo justo. Es importante que nos involucremos en política: participar, participar para generar también esas oportunidades.