Han pasado cincuenta años desde aquel 24 de marzo de 1976, cuando el golpe de Estado cívico-militar derrocó al gobierno constitucional de Isabel Martínez de Perón. Ese día comenzó la etapa más oscura de nuestra historia: el terrorismo de Estado. La dictadura no vino a hacer cumplir la ley, sino a suspender la Constitución y a ejercer un poder total sobre los ciudadanos. Bajo ese poder se cometieron atrocidades: secuestros nocturnos, torturas, violaciones, desaparición de bebés, robos de propiedades y asesinatos.

En los últimos años, sectores de la derecha intentaron reflotar la llamada “teoría de los dos demonios”, planteando que la Argentina vivía una guerra entre el Estado y grupos guerrilleros. Pero ¿puede compararse la fuerza del Estado con la de organizaciones políticas armadas? Y en el caso de estas últimas, ¿no debía ser la justicia quien las juzgara y condenara según las leyes vigentes? Incluso en la guerra existen normas que deben respetarse; lo que ocurrió aquí fue terrorismo de Estado, planificado y ejecutado con apoyo civil.

Hoy se exige “memoria completa”, pero la parte que falta sigue oculta bajo un pacto de silencio de los represores. El Equipo Argentino de Antropología Forense continúa excavando e identificando restos de desaparecidos. Miles de familias aún preguntan: ¿dónde están los que faltan? ¿Dónde están los bebés robados, hoy adultos? La respuesta no la tienen los organismos de derechos humanos, sino los represores y asesinos que todavía callan.

En Santiago del Estero, como en todo el país, la memoria se hace presente cada 24 de marzo. Las marchas en Plaza Libertad recuerdan que las familias santiagueñas sufrieron el mismo dolor y que la lucha por la verdad y la justicia es nacional, pero también profundamente local. La consigna “Memoria, Verdad y Justicia” se repite en cada bandera y en cada voz, reafirmando que el Nunca Más no es una frase del pasado, sino un compromiso vigente.

A cincuenta años de aquella noche nefasta, volvemos a decir con fuerza: NUNCA MÁS. Jorge Julio López, PRESENTE.