El deporte, ese espacio de encuentro, pasión y vida al aire libre, se vio envuelto este fin de semana en el dolor más profundo.

La comunidad de Chauchillas y toda la región no salen del asombro y la conmoción tras el fallecimiento de Daniel Paz, de 47 años, cariñosamente conocido por sus amigos y seres queridos como «Mucaca».

La desgarradora noticia enluta a sus familiares y amigos, pero también golpea de lleno a todo un pueblo que hoy llora la partida de una buena persona, un vecino predispuesto, apasionado por el fútbol y fiel hincha de Boca Juniors.

Una tarde que se tornó oscura

El fatídico episodio ocurrió durante la tarde del sábado en El Sauzal, en medio de una jornada futbolística que prometía ser de camaradería. Alrededor de las 20:00 horas, en pleno desarrollo del partido, Daniel sufrió una descompensación repentina que lo obligó a retirarse del campo de juego.

Ante la desesperación del momento, familiares y allegados que se encontraban alentando desde la línea de cal acudieron de inmediato en su auxilio. Organizaron su traslado de urgencia en un vehículo particular hasta Los Quiroga, desde donde una ambulancia continuó el operativo sanitario para llevarlo directo al Hospital Independencia de la ciudad Capital.

A pesar de los enormes esfuerzos contrarreloj del personal médico, Dani ingresó a la guardia ya sin signos vitales, constatándose su fallecimiento. En el centro de salud intervino el médico de Policía, Marcelo Fernández, quien aconsejó la realización de una autopsia. Por su parte, la fiscal Dahiana Pérez Vicens dispuso el traslado del cuerpo a la Morgue Judicial y ordenó las pericias de rigor para esclarecer fehacientemente las causas del deceso.

El último adiós a un hombre querido por todos

En la jornada de hoy, una multitud de vecinos, amigos y familiares acompañaron los restos de Daniel hasta el cementerio de Chauchillas. El dolor es inmenso y las muestras de afecto no tardaron en multiplicarse en las redes sociales, donde cada mensaje refleja la huella imborrable que dejó su paso por la vida: un hombre alegre, predispuesto a dar una mano y con una pasión inquebrantable por el deporte.