El mercado de combustibles terminó 2024 con los peores resultados de los últimos tres años, con un volumen total de ventas de 16,8 millones de metros cúbicos y resultados negativos en todas las variantes.

De acuerdo con los datos de la Secretaría de Energía, no hubo un solo mes del año pasado en el que no se hayan registrado caídas interanuales en todas las provincias y la baja fue más pronunciada en el caso del gasoil que el de las naftas, en un reflejo de la retracción de la actividad económica, por tratarse del carburante elegido para las tareas agrícola y de transporte de mercaderías.

La baja generalizada se dio en un contexto de incremento de los precios de las naftas y el gasoil, tanto por el alineamiento con los valores internacionales del crudo como por el descongelamiento de los impuestos a los Combustibles líquidos y al Dióxido de carbono, además de la actualización mensual en función de la devaluación del peso respecto del dólar oficial, en lo que se conoce en la jerga financiera como “crawling peg”.

Asimismo, la apreciación cambiaria afectó a las provincias limítrofes con otros países más que la resto, al punto que las caídas más pronunciadas se dieron en Entre Ríos (-15,8%), Corrientes (-19,9%), Misiones (-25,3%) y Formosa (-27,2%).