La acusada, de 27 años, se ganó la confianza de las víctimas para ofrecerles «ayuda» con trámites de ANSES y PAMI. Les sacó préstamos a su nombre y los dejó casi sin haberes. Fue identificada gracias a las cámaras de seguridad de los cajeros.


Una minuciosa investigación penal impulsada por la División Delitos Económicos de La Banda culminó con la detención de una joven de 27 años en el paraje Las Chacras. Está acusada de haber engañado y estafado de forma reiterada a dos hermanos de 67 y 79 años, residentes de una zona rural de Clodomira, a quienes les robó sus tarjetas de débito, les realizó extracciones en efectivo y les gestionó millonarios préstamos preaprobados sin su consentimiento.

El engaño: la «ayuda» que se convirtió en pesadilla

La maniobra delictiva comenzó a gestarse a finales del año pasado. Según lograron reconstruir los investigadores, la sospechosa se valió de la vulnerabilidad de los dos adultos mayores y de su desconocimiento sobre el ecosistema bancario digital. Con amabilidad, se ofreció a colaborarles en supuestas gestiones ante organismos oficiales como ANSES y PAMI.

Bajo la falsa premisa de agilizar estos trámites, logró que los hermanos le entregaran sus tarjetas de débito y claves personales.

Alerta por los «descuentos» en la pensión

Con el correr de los meses, los jubilados notaron un fenómeno alarmante: el dinero que efectivamente cobraban de sus haberes previsionales era cada vez menor. Al ver que los números no cerraban, acudieron a sus familiares directos en busca de ayuda.

Juntos se presentaron en una entidad bancaria para solicitar un resumen detallado de movimientos. La sorpresa fue mayúscula al descubrir un tendal de irregularidades:

  • Constantes extracciones de dinero en efectivo por ventanilla y cajeros.
  • Transferencias electrónicas hacia cuentas de terceros.
  • Créditos preaprobados solicitados a sus nombres, cuyas cuotas devoraban sus ingresos mensuales.

Ante el desolador panorama, las víctimas radicaron la denuncia en la Comisaría Comunitaria N° 16 de Clodomira, dando inicio formal a la causa judicial.

Cámaras de seguridad: la clave de la caída

La fiscalía interviniente derivó el caso a los sabuesos de Delitos Económicos, quienes iniciaron un exhaustivo cruce de datos y pericias tecnológicas. La pieza fundamental del rompecabezas fueron los registros fílmicos de las cámaras de seguridad de los bancos. Al cotejar las fechas y horas de los movimientos sospechosos, los videos mostraron de forma nítida a la joven de 27 años operando en los cajeros automáticos con los plásticos de los abuelos.

Evidencias contundentes: Las prendas de vestir que la acusada utilizó en los cajeros automáticos quedaron registradas en los videos y luego fueron secuestradas en su propio domicilio.

Allanamiento y detención

Con el cúmulo de pruebas recolectadas, la Jueza de Control y Garantías libró una orden de allanamiento en un inmueble ubicado en el paraje Las Chacras. El operativo arrojó resultados sumamente positivos para la causa:

  • Se secuestraron dos tarjetas de débito que pertenecían a uno de los hermanos damnificados.
  • Se incautó un teléfono celular (que será sometido a pericias) y documentación clave.
  • Se halló la ropa con la que la imputada quedó filmada cometiendo el delito.

La joven fue detenida de inmediato en el lugar y trasladada a la Alcaidía del Departamento de Seguridad Ciudadana N° 5. Quedó imputada formalmente bajo el cargo de «Estafa Reiterada» y permanece a disposición exclusiva de la Justicia.